LA REVELACION ESPECIAL

Se necesita la revelación especial para comprender completamente lo que Dios revela de sí mismo, la revelación especial provee el punto de vista desde el cual podemos comprender y apreciar completamente la revelación de Dios. Hay verdad divina fuera de la revelación especial, pero es consistente con la misma, y la suplementa, sin sustituirla. La revelación general es consistente con la revelación especial, y al mismo tiempo diferente de ella.
A.    Esa revelación es particular
En contraste con la revelación general de Dios, la cual está disponible a todos, la revelación especial de Dios estuvo disponible sólo a algunas personas escogidas, en tiempos y en lugares específicos. Esta revelación está disponible ahora solamente al consultar las Sagradas Escrituras.
La revelación especial es específica. Dios se revela a Su pueblo. Este pueblo de Dios son los hijos de Abraham, sea por descendencia natural (Gn. 12:1-3) o espiritual (Gá. 3:16, 29).

      B. Esa revelación es progresiva
La revelación especial también es progresiva. En el testimonio de la historia bíblica Dios se da a conocer, y da a conocer Su voluntad y Su verdad, en forma progresiva, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Este desarrollo progresivo no es contradictorio de ninguna manera, y complementa y suplementa lo que había sido revelado previamente. No debemos pensar en que se progresa del error a la verdad, sino de una revelación menor a una más completa (He. 1:1-3). La revelación de la ley en el Antiguo Testamento, el evangelio no la pasa por alto sino que se cumple en él. Lo posterior da cumplimiento a lo anterior.

      C. Esa revelación es verbalizada o proposicional
En reconocimiento a la limitación humana, Dios escogió desde el principio darse a conocer en una manera directa. Dios ha entrado en este mundo a través de la historia. Se ha dado a conocer en el tiempo y en el espacio. Dios ha actuado y ha hablado para redimir a la raza humana del mal que ésta se había acarreado sobre sí misma. Mediante milagros, el éxodo, y finalmente por medio de Jesucristo, Dios se ha revelado en la historia. Vale la pena subrayar que la revelación especial incluye no solamente los actos de la historia, sino también la interpretación profética apostólica de esos eventos.

La revelación especial es principalmente redentora y personal, pero también es proposicional. Dios se revela personalmente como el Yo soy (Ex. 3:14 ). Hablaba con Moisés cara a cara como con un amigo (Ex. 33:11). Así como Su aparición a Samuel (1 Sam. 3:21), Sus encuentros personales continuaron en los pactos y a través de todo el Antiguo Testamento.
El punto culminante de la revelación personal de Dios se halla en Jesucristo. En El, el Verbo se hizo carne Jn. 1:1, 14; 14:9). En Cristo, Dios estaba confrontando decisivamente a los seres humanos. Las buenas noticias de que el Dios santo y misericordioso promete salvación como una dádiva divina a los que no pueden salvarse a sí mismos, se han cumplido en la dádiva de Su Hijo.

La revelación redentora de Dios es que el Verbo encarnado (Jesucristo) ha llevado los pecados de hombres y mujeres caídos, ha muerto en su lugar, y ha resucitado para asegurar la justificación. Esto es el eje de la revelación especial. De la misma manera, lo que Dios da a conocer de Sí mismo es proposicional en el sentido de que permite que Su pueblo conozca algunas verdades acerca de Él.
El propósito primario de la revelación no es necesariamente ampliar el límite del conocimiento que uno tiene acerca de Dios. Sin embargo, el conocimiento acerca de Dios tiene el propósito de que se llegue a conocer a Dios personalmente. Podemos afirmar, por consiguiente, que la revelación especial tiene tres etapas.

En primer lugar, está la redención en la historia. Esta gira y culmina alrededor de la obra del Señor Jesucristo.
En segundo lugar, está la fuente escrita de la revelación de Dios, la Biblia. Dios, en las Sagradas Escrituras, ha provisto los registros interpretativos de lo que Él ha hecho para la redención de los seres humanos.
En tercer lugar, está la obra del Espíritu Santo en las vidas de los individuos, y en la vida corporativa de la iglesia. El Espíritu aplica la revelación de Dios a las mentes y corazones de las personas. Como resultado, los seres humanos reciben a Jesucristo como Señor y Salvador, y son capacitados para seguirle fielmente en una comunidad de pacto, de creyentes, hasta el fin de la vida.

Resumen
La revelación especial es la declaración de la verdad acerca de Dios, Su carácter, y Su acción y relación con Su creación. La acción de Dios al darse a conocer es inteligible y significativa, y comunica la verdad divina a la mente y al corazón, (Ef. 1:9, 10). El escenario apropiado para la revelación especial es la fe cristiana. Dios se da a conocer a los que reciben Su revelación por fe. La fe es el instrumento por el cual se recibe la revelación de Dios. Cuando la fe está presente las cosas de Dios se hacen manifiestas (Ro. 10:17). Dios se complace en revelarse, y revelar Su palabra majestuosa a las personas de fe.


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